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lunes, 8 de agosto de 2011

Descubriendo en la destrucción el poder de la creación


Cuando atravesamos situaciones de incertidumbre, cambios en lo externo, ya sea trabajo, divorcio, pérdida de un ser querido, una enfermedad, algo que nos pega fuerte, solemos preguntarnos: ¿Qué hice mal?¿estoy siendo castigado? Y así opera un mecanismo auto-torturante en lo interno que consume nuestra capacidad de creatividad espontánea y nos impide fluir con lo que la vida nos está trayendo.
lunes, 25 de julio de 2011 editado en LOSANDES


Yo atravesé un momento así, un momento en mi vida en que perdí todo lo que me daba seguridad e identidad:


mis bienes, mi dinero, mi profesión, mis seres queridos, y me quedé perdida, sin saber ni quién era, ni qué hacer, ni cómo hacerlo. Recuerdo que sentí - tenía entonces 28 años - como si Dios se hubiera enfurecido conmigo y me estuviera castigando por algo que yo no sabía. Me sentí víctima de las circunstancias externas, que es lo primero que generalmente sentimos. Pero con el tiempo descubrí la riqueza y el potencial interno que esta situación de cambio drástico provocó en mí, cambio que aparentemente venía de lo externo, con lo cual hubiera sido más que justificado que yo me hundiera. Pero algo en mi interior me decía que esto estaba sucediendo para yo descubrir cómo ser más, cómo abrazar responsablemente todo para transformarme. Y así fue. Con el tiempo pude ver que se convirtió, del peor año de mi vida, en el mejor año de mi vida. Me empujó a conocerme a mí misma.

A menudo sentimos que destruimos algo para poder crear algo nuevo y mejor. Así es como funciona la naturaleza: siempre hay destrucción antes del renacimiento. Y a veces, cuando estás pasando por todas esas partes que parecen estar en ruinas, que nunca se vieron peor, en realidad estás plantando en terreno fértil para poder crear algo real e indestructible. Es aquí donde siempre llevo la invitación para moverse del sentir de víctima, al potencial y fuerza del creador.

Esto nuevo, más real e indestructible que estás creando en este proceso de transformación personal, es el amor, y esa es tu verdadera naturaleza. Creamos estas personalidades y las pulimos y las presentamos al mundo, y siempre nos estamos preguntando si es la personalidad correcta, o si es suficientemente buena o apropiada, o si nos dará lo que queremos. Y así estamos constantemente en esta dualidad: qué es lo apropiado, qué alejará el amor. Todo en lo externo, y todo esto es mucho trabajo y muy duro, porque hay que controlar todo y ser cuidadoso, para así proteger los apegos.

Y uno termina agotado y por eso uno se destruye, pues estamos exhaustos tratando de controlar el amor. ¿Pero es este el amor verdadero?, ¿este amor ?, ¿es ésta nuestra seguridad?, ¿esto es quien yo soy?. No, en realidad no lo es, eso no es quien tú eres. Quien realmente eres está dentro tuyo y es perfecto y único y no necesita control, solo es. Y una vez que abrazas eso, removiendo en ti aquello que no es real, ¿que sucede?: encuentras la libertad. Imagina: si yo no tengo que estar mirándome y controlándome todo el tiempo, preocupado de si seré amado, de si seré apropiado o si estarán de acuerdo conmigo, si simplemente me amo incondicionalmente dando ese amor, entonces tengo libertad. Esa actitud personal de hacer lo que "aparentemente" uno quiere, no es libertad. La conexión con la esencia es la libertad verdadera, y es una capacidad enorme de dar. Te invito a descubrir y abrazar este potencial dentro de ti.

Por ISHA



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